Me duele…
Ver habitantes de mi pueblo sufriendo, porque no tienen
donde dormir, porque los sacaron de sus hogares, porque a alguien se le ocurrió
pensar que a ellos eso no les pertenecía.
Me duele ver rostros conocidos en medios de comunicación, me
duele no estar cerca y poder darles un abrazo, ofrecer mi ayuda, para que sepan
que estoy ahí, que cuentan conmigo, que
aunque no fuésemos amigos, somos del mismo pueblo, y su dolor me conmueve y
siento ese dolor como mío.
Los seres humanos se están destruyendo entre sí, se desaloja
al que necesita ayuda, pero aquel que tiene los bolsillos llenos de dinero se
le apoya para que siga haciendo lo que hace con orgullo, roben, saquen,
desalojen a personas que necesitan el hogar, hagan esas cosas… y antes de
dormir, al poner su cabeza en la almohada, cuénteme, ¿hay paz en su corazón?
No desistan campesinos, luchadores, porque somos nosotros,
los que hacemos frente a los problemas, los que luchamos por nuestros derechos,
quienes podemos cambiar el mundo. Sigue con ese corazón valiente, protestando
por lo que te pertenece, no desistas, no caigas, no te canses.
A los pobres se nos quiere pasar siempre por encima, pero
gracias personas en protesta, por demostrarle a todo Costa Rica, que la zona
sur vive, siente, y lucha, que “somos mucho y también somos pocos” que nuestra
voz no la callan porque si, gracias por hacerse escuchar y no desistir.
Días difíciles para quienes no tienen un techo donde pasar
la noche, pero a vos que lees esto, te digo, lucha con ellos, te necesitan,
necesitan tu voz, tus pies, tus fuerzas y ganas de luchar, de luchar junto a
ellos.
No es lo mismo dormir en un puente, que dormir en una cama
bajo techo.

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